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Si proclividad y predisposición a la mejora u optimización existe en un ámbito de tanta abnegación y sacrificio como es el de la hostelería, se hacen imperiosamente necesarias menos palabras y propuestas vacías y más acciones, actuaciones y hechos.

Seria bueno y más que aconsejable evitar estar cayendo sistemáticamente en discursos y proclamas que nunca se transformaran en realidades tangibles.

Detectados los problemas en las condiciones laborales que son vitales, apliquemos remedios, busquemos salidas y adoptemos resoluciones que de modo concluyente denoten y pongan de manifiesto nuestra voluntad, anhelo y ansia de solucionar y solventar situaciones no deseadas y enquistadas en este ámbito.

Para lograr avancesevidentes apostemos por eludir atrincherarnos en posturas inamovibles y cedamos, siendo flexibles, en aras de la avenencia y el acuerdo. No conozco mejor receta que el entendimiento, la prudencia y el sentido común.

Es hora de que para que ganemos todos, nos impliquemos los protagonistas de este ilusionante mundo: restauradores, personal, productores, proveedores, formadores y obviamente los responsables públicos y demás agentes sociales.

No cabe más dilatar la búsqueda de soluciones concretas a necesidades, condiciones y circunstancias, que afectan e influyen en personas que viven en una situación y en un clima de hastío y cansancio, cuando es posible el cambio en esa coyuntura.

Evitando la precariedad, optimizando las condicioneseconómicas y apostando por la conciliación, a buen seguro el colectivo se sentirá ilusionado y no les quepa duda que con condiciones dignas todos ganamos.

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